Las chicas se dejan follar por el culo para demostrar que sólo son agujeros. Las perras necesitan saber que están un escalón por debajo de los hombres. Muchas se conforman con este papel para mantener a un tipo y reconocerlo como su amo. El chic especial es correrse en su culo y dejarla lamer la cabeza.
No es un mal trío. Las hijas rubias saben lo que hacen, tienen sexo y no se avergüenzan lo más mínimo delante de su padre. Así se acaba el escándalo familiar y todo va bien.